martes, 21 de octubre de 2008

Laborem exercens y la economía

Otro aspecto importante del pensamiento de Juan Pablo II en el orden económico es el que se refiere al trabajo, materia a la que dedica extensos apartados de la Laborem exercens.
La observación de la Laborem excercens es muy importante, a nuestro juicio, para salir al paso de los que, pretendiendo ampararse en la Doctrina Social de la Iglesia, proclaman que el trabajo no puede ser tratado como una mercancía, cuyo valor se determina por la oferta y la demanda. Si bien el trabajo en sentido subjetivo escapa de esta ley, y el que trabaja, valga lo que valga lo que produce, él ha de ser valorado como corresponde a la dignidad de la persona humana, nada se opone a que el producto del trabajo sea valorado, es decir, pagado, con los criterios que determinan el justo precio de las cosas.
Juan Pablo II concluye diciendo que “el problema clave de la ética social es el de la justa remuneración por el trabajo realizado”. Y remacha “el salario, es decir, la remuneración del trabajo, sigue siendo una vía concreta, a través de la cual la gran mayoría de los hombres puede acceder a los bienes que están destinados al uso común: tanto bienes de la naturaleza como los que son fruto de la producción. Los unos y los otros se hacen accesibles al hombre del trabajo gracias al salario que recibe como remuneración por su trabajo. De aquí que, precisamente el salario justo se convierta en todo caso en la verificación concreta de la justicia de todo el sistema socio-económico”.

Fuente: http://www.contrapeso.info/articulo-4-2136.html

No hay comentarios: